DIOS






 
Hablar de Dios es una tarea inabarcable, pero es que no me gusta nada la historia que nos han contado. Hay ateos en rechazo a esa historia y creo que algunos no se dan cuenta que son ateos solo respecto a una versión de Dios.
Yo quiero aportar mi visión personal de esta cuestión, desde mi perspectiva y mis ideas, y que cada uno se lo tome como mejor le parezca.

No creo en Dios, al menos en el que nos han contado. No creo en un Dios creador que hizo el mundo con todos nosotros dentro. No creo en un Dios al que se le pueda rezar pidiendo salud o trabajo. No creo en un Dios "padre" y "todopoderoso" que pueda conceder o denegar nuestras peticiones. No creo en una Virgen "madre" o en una "Madre Tierra" para otros; me parece suficiente con el padre y la madre biológicos.

No creo que nuestra vida dependa de la voluntad de un ser superior sino que somos responsables de nosotros mismos, responsables de todo lo que nos pasa; asumiendo todas las consecuencias de nuestros actos, como personas libres que somos
.
Esto es lo que se llama Karma: la ley de causa y efecto. No existe la mala suerte ni los castigos divinos, lo que nos pase mañana dependerá de lo que hagamos hoy o lo que nos pasa en esta vida es consecuencia de lo que hicimos en una vida anterior.
Parece ser que lo que hacemos es madurar, crecer como personas y aprender a ser cada vez más felices y más luminosos.

La Creación: No creo que se hiciera en siete días, o en siete etapas. Lo que quiero decir es que no creo que esté acabada; creo que está en curso, que está haciéndose ahora; que la estamos haciendo nosotros con nuestras vidas cada día.

Pero bueno, vamos al principio: Dios existía.
Era como un día en el que siempre brillaba el sol y no había noche. Dios sabía que así nunca podría ver las estrellas, sabía que vivía en un lugar en el que nunca pasaba nada, que estaba viviendo solo en la potencialidad de la existencia.

Para que esta potencialidad se manifestase debían existir las cosas y su opuesto: día -noche, alegría -tristeza, etc. Es como una bombilla, para que se encienda, para que exista, hacen falta dos cables uno positivo y otro negativo.

Un día, Dios decidió unir los dos cables y comenzó la existencia. Emanó de su propia naturaleza las chispas divinas que habitarían en cada ser viviente y la vida comenzó.

Así que los seres vivientes no somos sino la manifestación de Dios.
A Dios, pues, no hay que buscarlo fuera porque "somos nosotros mismos" , es a través nuestro como Dios puede existir y "conocer la existencia" porque Dios lo sabía todo pero no "conocía" nada.

Para acabar: lo que yo creo es que tanto la creación como Dios mismo están haciéndose; madurando y creciendo en la misma medida que nosotros maduramos y crecemos.













No hay comentarios:

Publicar un comentario