PSICOLOGÍA






















Quisiera empezar con una cita de Krishnamurti:


"Al intentar producir un desarrollo total del ser humano, es obvio que debemos tomar muy en consideración la mente inconsciente al igual que la consciente. El mero educar la mente consciente sin comprender la inconsciente genera contradicción interna en las vidas humanas, con todas sus frustraciones y desdichas. La mente oculta es mucho más vital que la superficial. La mayoría de los educadores se interesa solamente en transmitir información o conocimientos a la mente superficial, preparándola para conseguir un empleo y ajustarse a la sociedad. De ese modo jamás tocamos la mente oculta. Todo lo que hace la así llamada educación es superponer una capa de conocimiento y técnica y proveer cierta capacidad para que nos amoldemos al medio.
La mente oculta es mucho más poderosa que la mente superficial, por bien educados que estemos y por más capaces que seamos de ajustamos al medio; y no se trata de algo misterioso. La mente oculta o inconsciente es la depositaria de la memoria racial. La religión, la superstición, el símbolo, las tradiciones peculiares de una raza determinada, la influencia de la literatura tanto sagrada como profana, de las aspiraciones, de las frustraciones, de los hábitos y de las diversidades de alimentación, todo eso está arraigado en el inconsciente."




                                   E L     I N C O N S C I E N T E


El objetivo de este escrito es cumplir el mandato del frontispicio del Templo de Apolo, en Delfos, que dice: “hombre, conócete a tí mismo”; y explicar, en la medida de lo posible, por qué somos como somos.

El inconsciente – también llamado subconsciente- por muy inconsciente que sea, es “nuestro” inconsciente; es decir, que nos pertenece y le pertenecemos: somos la misma cosa. Descartemos, pues, que lo que hacemos “inconscientemente” no es responsabilidad nuestra. Más bien es algo que hemos querido hacer, pero que “no hemos querido saber” por qué lo hacíamos.

Mucho se ha hablado y escrito sobre este tema pero intentaré ponerlo con la mayor claridad, para ello voy a tomar dos referencias de probada solvencia, el psicoanálisis y la psicología de la Gestalt que tienen una concepción triple de la mente:
Ello, yo y superyó en el primero y perro de abajo, ego y perro de arriba en el segundo.

El inconsciente se corresponde con el Ello o perro de abajo ( y la idea de la Sombra en Jung)  y comprende nuestra parte instintiva individual como sumatorio de todo nuestro pasado evolutivo y de nuestras otras vidas pasadas. Es allí donde habita el Dragón que, finalmente, hemos de dominar.
Estos contenidos no conocen de normas ni leyes;  demandan satisfacción inmediata y son de respuesta automática.

El superyó o el perro de arriba es, precisamente , lo contrario del anterior, son las normas y las leyes que tenemos interiorizadas y las que procuramos cumplir para dar apariencia de educados y civilizados.

Finalmente, el yo o ego, que es el que intenta poner orden y buscar un equilibrio entre lo instintivo y lo permitido, utilizando un conjunto de habilidades y estrategias que nosotros conocemos como personalidad o carácter.

Como curiosidad quiero explicar como funciona la hipnosis: si conseguimos distraer al yo con un objeto que se mueva o que sea brillante y deje por un momento de controlar al inconsciente, éste cumple las órdenes que se le den porque las toma como suyas, y ya he dicho que actúa de forma automática para cumplir sus deseos.


Para ilustrar mejor las funciones del inconsciente, veamos un ejemplo:

Vamos paseando por la calle y vemos en un escaparate un sombrero que nos gusta. El inconsciente lo quiere de inmediato; el “yo” le dice que no tenemos dinero para comprarlo. El inconsciente responde que rompamos el escaparate, que no hay nadie en la calle. El “yo” le dice que eso es peor, que podemos ir a la cárcel.
El inconsciente se resigna pero durante un largo rato le irá diciendo al” yo” lo miserable que es por no poder comprar un sombrero y nunca olvidará que le negaste un sombrero y se vengará.
Y cómo se vengará? Pues, a la primera ocasión, hará que te “distraigas” y te des un golpe contra una puerta; ay! me he distraído. No; ha sido la venganza del inconsciente.
Estas "venganzas" pueden ir dirigidas tanto hacia nosotros mismos como hacia aquellas personas que nos rodean y que han hecho algo que no le ha gustado a nuestro inconsciente.
Y quiero recordar en este punto, que el inconsciente  no es otra cosa, otra instancia distinta que está por ahí. El inconsciente somos nosotros mismos; así podemos ver como las gastamos.

Otro ejemplo: Son las tres de la madrugada y estamos con nuestro coche parados ante un semáforo en rojo en una calle desierta.
El inconsciente rápidamente dice: pero qué haces aquí parado? pásatelo que no hay nadie. El superyó o perro de arriba responde: los semáforos en rojo no se pueden pasar.
Y el yo, en medio como siempre, decide pensando que puede haber una cámara y una multa.

Es la lucha constante del yo entre lo instintivo y lo permitido la que nos permite aprender, madurar y crecer como personas.






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